Sostenibilidad económica y ambiental de la acuicultura

El desarrollo sostenible contempla, entre otros elementos, que la actividad sea rentable; esta es una preocupación grande en el contexto de una acuicultura mediterránea con una elevada competencia interna. Se buscan sistemas para conseguir una disminución de costes, una diferenciación de los productos (llegando a una denominación de origen si es necesario) y una mejor gestión de los cultivos en relación a las capacidades de los ecosistemas.

Tres ejemplos en referencia a la sostenibilidad económica:

a. Obtención de cultivos de solo hembras, que tienen un crecimiento más rápido, a través de métodos de manipulación ambiental; se estima que podría ser posible en lubina y anguila. Esto reduciría, en gran medida, el tiempo necesario para obtener la misma producción y como consecuencia reduciría los costes.
b. La tipificación de la calidad y el análisis de las preferencias del consumidor permitirían llegar a acreditaciones especificas de calidad y denominaciones de origen de los productos.
c. El conocimiento de la rentabilidad de la producción del mejillón y sus necesidades ligadas a las características de las bahías del Delta del Ebro, permitirían propuestas de gestión de cultivos que incrementen su rentabilidad.

El desarrollo sostenible implica una acuicultura respetuosa con el medio. El diseño de instalaciones con un mínimo impacto ambiental es fundamental. En particular los sistemas de recirculación han sido considerados una manera de solucionar problemas de residuos, de agua y de espacio, pero aun es un reto en relación a su rendimiento.

Por otro lado se considera fundamental poder utilizar otras fuentes de materias primas, diferentes al pescado, como base de la fabricación de piensos; de esta manera se podría disminuir la presión sobre las pesquerías reduciendo la necesidad de harina de pescado. Esto implica que se conozca a fondo como los peces pueden aprovechar fuentes alternativas a la proteína de pescado. La investigación en el campo de la fisiología y el metabolismo pasan a ser prioridades en este contexto.

Como ejemplos de sostenibilidad ambiental podemos citar:

d. La optimización de los diseños de las instalaciones en tierra y de la recirculación, poniendo especial atención en sus repercusiones en el rendimiento del cultivo pero también en la calidad del producto y el bienestar de los animales.
e. La optimización del aprovechamiento de los hidratos de carbono para la dorada y la comprensión del metabolismo hidrocarbonatado así como el lipídico.