Criar salmones con insectos

Todavía tardará unos años en poder ser comprado, pero hacia el 2020 el salmón de piscifactoría alimentado de insectos puede ser una realidad en la nevera de casa. Estos insectos estarían producidos en cadena exclusivamente para cubrir las necesidades de nutrientes de este pescado. El motivo? Evitar la depredación del fondo marino y de las especies pequeñas que ahora se utilizan como alimento y que son vitales para el equilibrio del ecosistema.

De los 3,4 millones de toneladas métricas de salmón que se consumen anualmente en el mundo, 2,4 millones tienen su origen en las piscifactorías, según la Global Salmon Initiative (GSI), el organismo que reúne doce de las dieciocho compañías especializadas del planeta.

Proyectos en marcha

En países como Chile y Noruega, los dos principales productores de salmón, ya se investiga esta alternativa. De hecho, a finales del año pasado, en Chile, se empezaron a alimentar salmones con insectos de forma experimental para estudiar sus consecuencias. Otro lugar donde se lleva a cabo investigación de este tipo, pero centrada en la producción de especies de insectos adecuadas para satisfacer todo tipo de requerimientos de la industria alimentaria, es el laboratorio Entomotech, de Almería.

En el Reino Unido, además, se está formalizando un programa de inversión para potenciar la investigación en este campo. La idea es que el proyecto lo sufraguen las cuatro grandes marcas de la distribución alimentaria del país: Tesco, Sainsbury s, Asda y Morrisons. La promotora de la iniciativa, sin embargo, es la World Wide Fund for Nature (WWF), una entidad dedicada a la protección del medio ambiente y la vida animal que hace años que denuncia los desequilibrios que generan las granjas marinas. WWF cree que los mismos principios científicos pueden aplicarse a la cría de atún y trucha, y de ahí su intento de implicar a las grandes cadenas de supermercados.

La producción de salmón en cautividad es ahora tres veces superior a la de los años ochenta del siglo XX, y el aumento de la crianza ha provocado una demanda enorme de alimento natural. Se necesitan alrededor de 13 kilos de materia orgánica marina para hacer crecer un salmón desde la etapa inicial hasta llegar al pescado que se sacrifica, al cabo de unos dieciocho meses, con entre 3 y 4,5 kilos de peso. Así pues, para generar una tonelada de salmón se necesitan tres de alimento.

El tipo de pienso que se utiliza está compuesto de alacha, anchoa, arenque, caballa, bacaladilla, krill del ártico y zooplancton. Es decir, todas son especies vitales en la cadena alimentaria de los océanos y, por tanto, también en la del salmón salvaje. Paradójicamente, pues, para tener de granja, de inferior calidad, se elimina el alimento que necesita el que se cría libre. Y cada vez hay menos porque tiene menos recursos naturales al alcance.

Pienso marino

La Global Salmon Initiative y WWF han comprometido a intentar poner remedio a través del desarrollo de los sustitutos de la actual pienso marino. En Chile, antes de las pruebas con insectos se hacían con plumas de ave. Pero la investigación llevada a cabo por organismos especializados sugiere que los insectos pueden ser la mejor opción. Lo investiga, desde julio de 2014, del Instituto Nacional de Investigación en Nutrición y Productos del Mar de Noruega, en un proyecto que se ha de terminar a finales del 2018. Según Bente Torstensen, la directora de investigación, "los insectos son organismos extraordinariamente poderosos con capacidad de transformar los recursos microbiológicos menos favorables y convertirlos en ingredientes de alimentos de alto valor nutritivo ".

Una vez se superen las pruebas sanitarias y se demuestre que los elementos tóxicos naturales que llevan algunos insectos -cadmio o arsénico- no se transmiten al consumidor, habrá que superar la prueba de la comercialización y las posibles reticencias que pueda provocar la compra de un filete de salmón alimentado con insectos.

Fuente: ara.cat